Mientras las instituciones oficiales ignoran el registro de la evolución urbana, el colectivo Encuentro Boletero construye el archivo ciudadano del transporte público limeño salvando lo que otros botan.
El boleto como un archivo mínimo de la ciudad
Para el colectivo Encuentro Boletero, un boleto de micro no es un simple papel desechable para el pasaje, sino un archivo mínimo y vivo de la caótica evolución de Lima. Pedro P. Kamt, creador de la organizadora cultural “Martes de Artes” y cofundador del proyecto, explica que en estos pequeños formatos impresos quedan registradas de forma única las rutas que el tiempo borró, las tarifas que evidencian los golpes de la inflación, los barrios que cambiaron de nombre y las expresiones del diseño gráfico popular. Ante el vacío de las instituciones oficiales en la preservación de esta memoria del transporte público, el proyecto nació con la urgencia de rescatar y clasificar este patrimonio histórico antes de que desaparezca por completo.
Identidad urbana frente al olvido
A través de encuentros ambulantes han recorrido distritos como El Agustino, Los Olivos, Chorrillos y La Victoria, esta comunidad autogestionada se reúne para intercambiar, vender y exhibir lo que otros botan, transformando el estrés cotidiano del tránsito en un motivo de orgullo e identidad urbana. En estas mesas de diálogo se comparten piezas invaluables, como el archivo de Alexander (“Iguana”), quien custodia más de 8,000 boletos en tres tomos que reflejan cómo la calle y los fenómenos de la migración han construido Lima. Lejos de ser una actividad puramente de coleccionistas las reuniones funcionan como un espacio seguro de contracultura, donde los participantes expresan las perspectivas que tienen sobre la realidad política.
Un archivo comunitario ante la digitalización
Frente a la digitalización del transporte y el uso masivo de tarjetas de pago, el boleto físico de papel tiene los días contados, lo que acelera la misión del colectivo para consolidar un Archivo Limeño del Transporte Público oficial. Para asegurar la sostenibilidad de esta protesta social y artística, el proyecto financia sus actividades mediante la venta de mercancía propia, destinando todas las ganancias a la producción del largometraje documental “Cuerpos en tránsito”, dirigido por la cofundadora Valeria Coello quien también es la creadora de la productora “Crioyo” que desarrolla la pieza audiovisual. Así, mientras la modernidad tecnológica avanza de manera inevitable, esta red de ciudadanos trabaja a contrarreloj para garantizar que el pasado y las historias de millones de limeños no queden en el aire. Sobre todo cuando las rutas de transporte en Lima cambian constantemente.

Fuente: Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) / Plan Regulador de Rutas.
